Junto con otros edificios antiguos circundantes, constituye un testimonio excepcional del ambiente plenamente histórico que antaño ofrecía la plaza gracias a su armonía arquitectónica. Mandada a construir en 1506 por el Adelantado como panteón familiar; fue, además, lugar de las primeras reuniones del Cabildo de la Isla, como se refleja en una placa ubicada en su fachada. Ambas funciones se desestiman con el tiempo, y el desinterés por su mantenimiento será una constante hasta la etapa contemporánea.

Desde el punto de vista constructivo, lo más valioso de la ermita se concentra en la fachada principal, reedificada y ampliada en el siglo XVIII. Su parte central está ocupada por un pórtico de considerables dimensiones, enmarcado por un arco de medio punto sostenido por pilastras de piedras labradas. Sobre la clave del arco se dibuja  el relieve de una cruz que descansa sobre una pequeña lápida en forma de peana  donde figura la fecha de la reconstrucción de la ermita (año 1759). La  cubierta se dispone a dos aguas. Y la fachada se ve rematada, en las esquinas, por dos espadañas simétricas, con los imprescindibles vanos para las campanas.

La única  nave del templo está completamente vacía y carece del arco toral, que separaría la capilla mayor del resto del recinto. Ello permite destacar el artesonado en par y nudillos que cubre la totalidad de la ermita. Sobre el pavimento, se levantan  dos escalinatas.

La primera, una vez franqueada la entrada principal, formada por tres gradas  que separan un pequeño rellano; se trata de una circunstancia poco corriente que nos recuerda la ampliación que sufrió el templo en el siglo XVIII, cuando se avanzó el frontis hacia la Plaza del Adelantado. La segunda escalinata  conduce a la capilla mayor.

En la cabecera de la ermita se abre una hornacina de cantería moderna que recuerda el emplazamiento del antiguo retablo con la imagen del Santo Titular.

Actualmente se utiliza como espacio cultural expositivo por el Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna.

El 17 de diciembre de 1999 se declara Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento.