Se trata de un inmueble de notable valor arquitectónico e importancia histórica, emplazado en un promontorio natural donde, según las fuentes de la Conquista, se estableció el campamento de Alonso Fernández de Lugo durante la segunda entrada a la Isla, en las fechas previas a la batalla de La Laguna. La edificación religiosa se erigiría posteriormente como acción de gracias por el éxito de las armas castellanas.

El inmueble, con inclusión de los Bienes Muebles vinculados y su entorno, se ha declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de monumento, el 9 de mayo de 2006.

El templo presenta una planta de tendencia rectangular, aunque el perímetro de la cabecera se encuentra actualmente integrado en edificaciones más recientes que impiden su apreciación. Abierta en la fachada sur, la puerta de acceso aparece enmarcada por un arco de medio punto en cantería muy clasicista, con adornos de baquetones cajeados en las jambas, junto con otras molduras que forman la rosca del arco. La puerta es de madera antigua, con cuarterones tallados, presentando un aspecto típico del barroco tardío y está precedida de un graderío de tres peldaños. En el mismo lienzo de muro aparece una ventana de morfología similar a la mampostería, con cristalera nueva protegida por una celosía de barrotes de hierro, que se traduce en un vano adintelado hacia el interior. Esta fachada lateral esta recorrida longitudinalmente por un poyo de mampostería, acoge una cruz de madera con peana. En los pies de la ermita se observan indicios de una antigua portada de similar tipología, hoy tapiada.

La techumbre de teja árabe, a dos aguas en la nave y a cuatro aguas sobre la capilla, posee una espadaña de cierto desarrollo en su vértice suroccidental, caracterizándose por su base cuadrada, fábrica de cantería y culminada por un cuerpo con cuatro vanos de medio punto que albergan las campanas; rematándose el conjunto con perillones y una pequeña cúpula con veleta.

En el interior, con presbiterio individualizado mediante un robusto arco toral del siglo XVII, en cantería, y por un graderío de un solo escalón, la espaciosa nave rectangular se encuentra cubierta por un artesonado de par y nudillo de tea, con tres tirantes dobles y tres sencillos, que descansan en ménsulas pareadas y simples.

La decoración de los primeros es de listones y crucetas de estilo mudéjar. Por encima de las ménsulas, el artesonado está limitado por un tubo sogueado de madera tallada.

El arco toral presenta en su centro una moldura formada por dos anchas acanaladuras, descansando en dos medias columnas adosadas al muro, de orden toscano y en un basamento cuadrangular.

La puerta de la antigua sacristía está constituida por arcos de medio punto de cemento, modernos, mientras que frente a ella una puerta adintelada conduce a la actual sacristía. La cabecera plana acoge un interesante retablo barroco en el que destacan la imagen flamenca de Nuestra Señora de Gracia, el Arcángel San Gabriel y Santa Catalina.

Adosada a la pared meridional se localiza el edificio de la sacristía, articulado en dos plantas y levantado en la década de los 30 del pasado siglo. Englobando a la ermita, los grandes volúmenes del convento de las oblatas desbordan el cuerpo del templo por su fachada norte, mientras que, hacia el sur, otra de las alas dificulta la percepción nítida de este. En el extremo oeste se extiende la antigua plaza de la ermita.

Rodeando el conjunto existe una tapia almenada, en cuyo exterior se registran vestigios del antiguo camino empedrado que discurre paralelo a la carretera actual.