Capilla urbana tradicional, pequeño recinto votivo rectangular, cuya primera edificación se situó en pleno campo, para ser trasladada y reedificada a su ubicación actual en 1810, por José Amaral, a producirse el reparto de la vega, junto a la capilla de la calle Quintín Benito esquina Plaza de San Francisco.

Por ese motivo de proximidad entre ambas capillas, la calle Quintín Benito es conocida tradicionalmente como Calle de las Cruces. La Cruz que se venera en su interior está realizada en platería, con sus extremos dorados. Este tipo de capillas urbanas se motiva en la histórica y tradicional devoción lagunera por la Cruz.

La capilla que nos ocupa fue mantenida por la Cofradía de Herradores, y siendo objeto de una reciente restauración.

De arquitectura ecléctica, presenta un color ocre con resaltes en gris.

El material de cerramiento es de mampostería de piedra, cal y barro, revestida de mortero y cantería gris.

Los vanos están constituidos por una puerta en madera color marrón, de doble hoja lisa, con antepecho pareado en hierro forjado, enmarcada mediante cantería gris por un arco de medio punto. Está rematada lateralmente con cantería gris. En su fachada lateral, se adosa una cruz de mediano tamaño en madera de tea.

Superiormente está rematada por un alero de triple capa de tejas. Los remates laterales y zócalo están pintados de color azul claro.

La cubierta es inclinada de tejas a cuatro aguas.